«Después de esto, el Señor escogió también a otros setenta y dos, y los mandó de dos en dos delante de Él, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir». (Lucas 10,1)

«Pero llegará el momento, y en efecto ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre está buscando gente que lo adore así». (Juan 4,23)

Identidad, Misión y Visión

Identidad: Red Mundial de Oración del Papa al servicio de los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

Misión: Orar y vivir por los desafíos de la humanidad que preocupan al Papa (intenciones) a través de su red de oración. Son claves para nuestra oración y misión.

Visión: Ser apóstoles en la vida diaria, a través de un camino espiritual llamado “camino del corazón”, que transforma nuestra manera de ser al servicio de la misión de Cristo.

El AO es la Red Mundial de Oración del Papa

Oración al servicio de los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia expresados en las intenciones mensuales de oración del Papa. Orar por ellas nos abre la mirada y el corazón a las dimensiones del mundo, haciendo nuestras las alegrías y esperanzas, los dolores y sufrimientos de todos.

¿Qué sentido y propósito tienen las intenciones del Papa?

«Intención» es un término que expresa la decisión o determinación de la voluntad de hacer algo. Las intenciones del Papa, o desafíos para la humanidad y la misión de la Iglesia, como también las llamamos, tienen un sentido y un propósito. Están orientadas a construir una red mundial de oración y movilizarnos con un propósito: construir juntos un mundo donde reinen los valores humanos que encarnó Jesús en el evangelio, un mundo de justicia y de paz. Cada mes «La Red Mundial de Oración» inaugura una JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN que se extiende por 30 o 31 días. Durante estos días, la oración pone al mundo en movimiento. «Rezamos juntos y ponemos acción a nuestras plegarias. Ponemos sentido y propósito a nuestros días».

Claves para poner mi oración en acción

Las intenciones de cada mes se consideran claves para vivir nuestra fe en la vida cotidiana poniendo en acción nuestras plegarias. Cada desafío contiene un PROPÓSITO para el mes.

Cada mañana iniciamos el día rezando el ofrecimiento diario que nos dispone a iniciar la jornada. Esta oración nos sumerge en el mundo de nuestras responsabilidades consciente del valor apostólico que tienen nuestros gestos y palabras. Lo mismo que pedimos a Dios como gracia, asumimos como tarea. Es así que las intenciones o desafíos para la humanidad del Papa Francisco son para nosotros un camino espiritual.

Jornada Mundial de Oración

Los desafíos de la humanidad, expresados por las intenciones de oración del Papa, contienen un deseo que mueve a la acción. Por eso no deben ser consideradas como algo meramente “intelectual” o “formal”. Son llamadas concretas a la acción en el aquí y ahora de nuestras vidas en comunión con todo el mundo. Un verdadero crecimiento espiritual no se da nunca de manera aislada e individual, por eso los PRIMEROS VIERNES DE MES rezamos juntos, en red, en todos los continentes y culturas por los desafíos de este mundo.

Hacernos interiormente disponibles a la misión de Cristo

Esta disponibilidad tiene como su fuente y modelo a Jesucristo entregado a nosotros y por nosotros, que se nos hace presente continuamente en la Eucaristía. Recibir su vida nos lleva, en reconocimiento, a ofrecer diariamente nuestra propia vida al Padre.

Que la Iglesia propone a todos los cristianos para ayudarles a ser amigos y apóstoles de Jesús Resucitado en la vida diaria, y despertar en ellos capacidad misionera. Los conduce hacia una alianza de amor personal con Él, simbolizada en su Corazón.

La actitud interior de disponibilidad apostólica que el AO – la Red Mundial de Oración del Papa – nos propone vivir ha de ser fruto del amor. Es decir, ha de brotar de una relación personal, íntima y afectiva con Jesucristo crucificado y resucitado donde me descubro amado, y ofrezco mi disponibilidad como respuesta de amor.

El AO nos anima a vivir una vida eucarística. En la Eucaristía encontramos a Jesús mismo, fuente y modelo supremo de nuestra disponibilidad apostólica, dando su vida por nosotros. Al celebrar el memorial eucarístico nos unimos de modo privilegiado a Jesús, pues allí se hace eficaz para nosotros el designio del Padre que une su historia a nuestra propia historia, para sanarla. El encuentro con Cristo nos reconcilia, nos libera de ataduras y nos hace capaces de ofrecerle nuestra vida al servicio de su misión.

Con el AO entramos en una red mundial de millones de personas que oran junto al Papa por los desafíos que él mensualmente nos plantea en sus intenciones de oración. Orar con estas intenciones nos abre a las necesidades más apremiantes de la humanidad y de la Iglesia, llevándonos a comprometer nuestras vidas cada mes a favor de la justicia del Reino, de acuerdo al tema de las intenciones. Nos abrimos a colaborar con todos los que desean más fraternidad y justicia, incluyendo a quienes pertenecen a otras tradiciones religiosas. El AO como servicio de Iglesia confiado por el Papa a la Compañía de Jesús es responsable de difundir sus intenciones y es a la vez una escuela de oración y de intercesión, para los grandes desafiós de este mundo.

El AO es un camino espiritual

Para ayudarnos a vivir esta disponibilidad a la misión de Cristo, incluso en las cosas pequeñas de cada día, el AO nos propone algunas prácticas espirituales y un itinerario formativo que hemos llamado Un camino del corazón. Estos nos abren al Espíritu Santo que trabaja por unir nuestra vida y nuestro corazón a la vida y al Corazón de Jesús. Nos invitan a ofrecer al Padre junto con Jesús todo nuestro haber y poseer, con sencillez y radicalidad.

Ver el camino del corazón