Oraciones para el camino, oraciones de ofrenda y otras oraciones de la Red Mundial de Oración del Papa.

Oración desde el cobijo de Dios

Dios mío, a quien tanto quiero, éstos son unos tiempos de angustia. Dios mío, yo te prometo una cosa, algo muy pequeño: jamás agobiaré el día en que vivo con las preocupaciones de mañana, aunque eso me exija una durísima disciplina mental. A cada día le basta su trabajo. Te ayudaré, Dios mío, para arrojar lejos de mí mis preocupaciones, aunque no pueda asegurarlo de antemano… Lo que realmente importa es poder salvaguardar esta pequeña parte de ti, Dios mío, en mí. Y quizás también en los demás. De nada te hago responsable. Quiero defender tu cobijo dentro de mí hasta el final del día. Ninguno de los que están en tus brazos puede caer. Empiezo a sentirme un poco más pacificada, Dios mío. Gracias por esta conversación que puedo tener contigo. La repetiré muchas veces. Tú puedes estar seguro de que vas a pasar momentos duros conmigo, de vez en cuando, cuando mi fe se debilite algo. Pero, créeme, siempre trabajaré por ti, buscaré serte fiel y jamás te arrojaré de mi presencia. No permitas que desperdicie ni siquiera un átomo de mi fuerza en preocupaciones materiales sin importancia. Ayúdame a emplear todos los minutos de mi tiempo y a convertirlo en un día fructífero, sobre el que construir nuestro futuro tan incierto. Te das cuenta de que yo te cuido; de que te traigo no sólo mis lágrimas sino también mis alegrías en este día. Y así, te llevaré todas las situaciones que encuentre en mi camino, y son muchas las que habrá. Intentaré que siempre te sientas en casa ya que guardo tu cobijo en mi corazón.”

Etty Hillesum

Guíame, dulce Luz (fragmento)

Guarda mis pasos; no te pido que me hagas ver desde ahora lo que me reservas para más adelante. Un solo paso es bastante para mí. No siempre ha sido así. No siempre te he pedido que me guiaras, cada vez, más adelante. Me gustaba elegir mi propio camino, pero ahora te pido que Tú me guíes, cada vez, más adelante.

Cardenal Newman

Oración en nombre de todos

Padre vengo a Ti, en nombre de todos tus hijos, para agradecerte los dones que nos has concedido, para implorar el perdón por todos nuestros errores, para amarte, también, por cuantos no te aman. Padre bueno, a los enfermos, pobres, y a cuantos sufren da: alivio, fuerza y esperanza. Otorga a cuantos este día se presentarán ante Ti, una muerte serena y santa. Que todos, juntos, podamos entonar siempre un canto a tu infinita Misericordia. Amén.

Cardenal Suenens

¿Qué quiero, mi Jesús?

¿Qué quiero, mi Jesús? Quiero quererte, quiero cuanto hay en mí del todo darte, sin tener más placer que el de agradarte, sin tener más temor que el de ofenderte. Quiero olvidarlo todo y conocerte, quiero dejarlo todo por buscarte, quiero perderlo todo por hallarte, quiero ignorarlo todo por saberte. Quiero amable Jesús abismarme en ese dulce hueco de tus heridas, y en tus divinas llagas abrasarme. Quiero, en fin, en ti transfigurarme. Morir a mí para vivir tu vida, perderme en ti, Jesús, y no encontrarme.

Anónimo

Instrumento de tu paz

Señor, ¡haz de mí un instrumento de tu paz! Ahí donde haya odio, lleve yo el amor. Donde haya ofensa, ponga yo el perdón. Donde haya discordia, traiga yo la paz. Donde haya error, acerque la verdad. Donde haya desesperación, arrime la esperanza. Donde haya tinieblas, encienda yo la luz. Donde haya tristeza, suscite la alegría. Maestro, que no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar. Porque, dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado y muriendo se resucita a la vida eterna. Amén.

San Francisco de Asís

Ante tus ojos, Señor

“Señor, tus ojos me miran constantemente y yo vivo de tu mirada. Enséñame en el silencio de tu presencia a captar el misterio que yo soy. Y que soy por ti, ante ti y para ti”.

R.Guardini