Venezuela, AP

Responsible: P. ALVARO LACASTA, S.J.

Address: Iglesia de San Francisco, Avenida Universidad, Caracas, Venezuela
Email: aporlacasta@hotmail.com
Web: http://apostolado.org.ve/

Facebook:

 

INTENCIÓN UNIVERSAL OCTUBRE 2017



Universal: Derechos de los trabajadores y desempleados.



“Por el mundo del trabajo, para que a todos se pueda asegurar el respeto y la protección de sus derechos y se dé a los desempleados la oportunidad de contribuir a la construcción del bien común”.

Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal.

En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo. Pero la orientación de la economía ha propiciado un tipo de avance tecnológico para reducir costos de producción en razón de la disminución de los puestos de trabajo, que se reemplazan por máquinas. Es un modo más como la acción del ser humano puede volverse en contra de él mismo.

La disminución de los puestos de trabajo «tiene también un impacto negativo en el plano económico por el progresivo desgaste del “capital social”, es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad, y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil». En definitiva, «los costos humanos son siempre también costos económicos y las disfunciones económicas comportan igualmente costos humanos». Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad.

Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. Por ejemplo, hay una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial, utilizando una baja proporción del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en pequeñas parcelas agrícolas, huertas, caza y recolección silvestre o pesca artesanal. Las economías de escala, especialmente en el sector agrícola, terminan forzando a los pequeños agricultores a vender sus tierras o a abandonar sus cultivos tradicionales. Los intentos de algunos de ellos por avanzar en otras formas de producción más diversificadas terminan siendo inútiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte está al servicio de las grandes empresas.

Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero. Una libertad económica sólo declamada, pero donde las condiciones realesimpiden que muchos puedan acceder realmente a ella, y donde se deteriora el acceso al trabajo, se convierte en un discurso contradictorio que deshonra a la política. La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus

emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común.

(Del Papa Francisco, 24 de mayo 2015)

COMENTARIO PASTORAL



Dice Juan Pablo II en la encíclica LaboremExercens que “La Iglesia está convencida de que el trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia del hombre en la tierra.” Eso es así porque el ser humano está hecho a semejanza de Dios creador, que transforma y da vida a lo que tocan sus manos. La tan variada naturaleza y el ser humano, ambos obra del Creador, son una belleza. Dios Creador nos ha dado la capacidad de transformar lo que entiende nuestra inteligencia y alcanzan nuestras manos, no sólo para poder sobrevivir y progresar, sino también para patentizar así la semejanza que tenemos con Él. Esto no se logra sin esfuerzo, a veces fatigoso, tanto de la mente como de las capacidades físicas del hombre. A propósito de esta fatiga inherente al trabajo, dice Juan Pablo II en esa misma encíclica:

“Esta fatiga es un hecho universalmente conocido, porque es universalmente experimentado. Lo saben los hombres del trabajo manual, realizado a veces en condiciones excepcionalmente pesadas.

La saben no sólo los agricultores, que consumen largas jornadas en cultivar la tierra, la cual a veces «produce abrojos y espinas», sino también los mineros en las minas o en las canteras de piedra, los siderúrgicos junto a sus altos hornos, los hombres que trabajan en obras de albañilería y en el sector de la construcción con frecuente peligro de vida o de invalidez.

Lo saben a su vez, los hombres vinculados a la mesa de trabajo intelectual; lo saben los científicos; lo saben los hombres sobre quienes pesa la gran responsabilidad de decisiones destinadas a tener una vasta repercusión social.

Lo saben los médicos y los enfermeros, que velan día y noche junto a los enfermos.
Lo saben las mujeres, que a veces sin un adecuado reconocimiento por parte de la sociedad y de sus mismos familiares, soportan cada día la fatiga y la responsabilidad de la casa y de la educación de los hijos. Lo saben todos los hombres del trabajo y, puesto que es verdad que el trabajo es una vocación universal, lo saben todos los hombres.”

La intención del Apostolado de la Oración para este mes nos recuerda la protección de los derechos del trabajador, que no son solamente un salario digno, sino unas condiciones de trabajo que no engendren excesiva fatiga, aburrimiento y mala ejecución del mismo.
Un trabajo digno del ser humano permite y estimula la creatividad, la variedad, el entusiasmo por la novedad, y de esa manera se contribuye al bien común, que no consiste solamente en producir riqueza, sino en trabajar en condiciones de salud y seguridad adecuadas y así poder contagiar la alegría de ser creadores como Dios Padre.

Se nos recuerda también la realidad del desempleo, que es debida a la sustitución del trabajo humano por las máquinas, a la poca inversión de tipo social de las empresas y a las malas políticas de los gobiernos.
Roguemos al Señor con insistencia para que transforme las mentes y los corazones de todos los que tienen responsabilidad de que el trabajo humano sirva realmente para el bien de todos.

P. Fco. Javier Duplá
... See MoreSee Less

4 days ago

View on Facebook

... See MoreSee Less

1 month ago

View on Facebook

INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN - SEPTIEMBRE
Por la evangelización:

POR NUESTRAS PARROQUIAS, PARA QUE, ANIMADAS POR UN ESPÍRITU MISIONERO, SEAN LUGARES DE TRANSMISIÓN DE LA FE Y TESTIMONIO DE LA CARIDAD.

La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración.
A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero.
Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión.

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua.
El Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente.

hoy, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios.

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón.
Esas propuestas parciales y desintegradoras sólo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración, porque mutilan el Evangelio.

Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga.
La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía.
Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación».

Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad.

(Exhortación apostólica del Papa Francisco)

COMENTARIO PASTORAL

Como dice el Papa Francisco, la parroquia es presencia eclesial en un territorio, pero lo importante de esa presencia es que sea misionera, que anuncie a Jesucristo en obra y palabra. “A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización”.
Y no es solamente el párroco quien hace ese estupendo oficio de alentar y de formar, sino todos los que en ella están comprometidos por la acción y la fuerza del Espíritu: religiosas, diáconos, laicos comprometidos.

Todos ellos alientan a los demás a que se comprometan en la oración y en la acción. Así pasó en Pentecostés y así sigue pasando en la Iglesia de hoy cuando el Espíritu alienta a muchos a vivir la vida de la gracia y a comunicarla a los hijos, a los amigos, a los vecinos y a los compañeros de trabajo. Hace falta audacia, valentía, fuerza, y el Espíritu las da.

Como dice el Papa, hay que unir la oración y la acción en ese servicio parroquial. No bastan las propuestas místicas separadas del compromiso práctico, pero tampoco la acción sin oración da frutos.
Ni activismo ni sólo oración. En los tiempos actuales ha habido y sigue habiendo acciones dignas de imitación, que unen oración y acción en muchas parroquias: la adoración al Santísimo y las ollas solidarias para dar de comer a los que no tienen; la catequesis de primera comunión y de confirmación junto con la asistencia devota y la participación en las misas dominicales; la oración personal y la visita a los enfermos.

La oración es el pulmón que lleva oxígeno a la vida de gracia; la acción caritativa es el alimento que da fuerza para caminar como cristianos comprometidos.

Ambas cosas hacen falta en toda vida cristiana y este mes queremos resaltarlas y pedirle al Señor que nos dé inteligencia y decisión para realizarlas en nuestra vida y pedir que otros muchos las realicen.

P. Fco. Javier Duplá sj.
... See MoreSee Less

1 month ago

View on Facebook